Barrilete, Museo de los Niños

HISTORIA

La historia de Barrilete comenzó a escribirse en 1993, en la sala de máquinas de la vieja usina térmica Mendoza de Córdoba capital, Argentina. Entre los pasadizos laberínticos de esas estructuras de hormigón abandonadas, que sostenían máquinas y motores inmensos en desuso, se forjaba el sueño de crear un museo interactivo para niños. Fue en esa sintonía que comenzaron las tareas de restauración que llevaron dos años.

Desde su gestación, el museo formó parte de un proyecto cultural más amplio, comandado por La Vieja Usina, una empresa que apoyó y llevó adelante todo tipo de manifestaciones artísticas en la nave principal del predio. Ambos emprendimientos estuvieron emplazados – durante 20 años – en la manzana céntrica ubicada entre Costanera, La Rioja, Mendoza y Coronel Olmedo.

Lamentablemente, a fines de abril de 2012, luego de haber revalorizado a esta usina abandonada, y de haber llevado adelante una gestión cultural de gran valor para los cordobeses, la concesión y explotación del lugar no fue renovada y el predio debió desalojarse.

VIENTOS DE CAMBIO

Desde el 1° de julio de 2012, el nuevo museo funciona en la Recta Martinoli del barrio de Argüello, al norte de la ciudad. En este flamante edificio se continúa desarrollando el proyecto educativo que tiene a los niños como los grandes protagonistas.

Forjado bajo la influencia de experiencias similares en Venezuela y en México, Barrilete se ha establecido como un espacio único en Argentina, que combina el aprendizaje y lo lúdico desde una perspectiva interactiva.

Cada juego, cada taller, cada muestra tiene una historia para contar. Durante estos 22 años, la vida del museo ha sido, y sigue siendo, muy fecunda. Hoy, Barrilete ha sido adoptado por los cordobeses como parte del patrimonio cultural de la ciudad.

GALERÍA DE FOTOS